PÚBLICA VS. PRIVADA
En los últimos años se hace cada vez más evidente que la sanidad privada adelanta por la derecha a la pública en España. Poco a poco y sin darnos cuenta, nos acercamos a los modelos sanitarios americanos, que hoy en día tienen tanto que envidiar de los españoles.
En la reflexión de hoy hablaremos de las ventajas e inconvenientes de la sanidad pública y la privada, enfocándonos en dos cuestiones: la asistencia sanitaria al paciente y las condiciones del trabajador sanitario.
Con respecto a las condiciones del trabajador, podríamos decir que las oposiciones otorgan esa estabilidad tan preciada en la sociedad. En el caso de las enfermeras, el fin último en su profesión (por lo general) será obtener una plaza fija en algún centro sanitario cercano a su lugar de residencia. A diferencia de la privada, la pública es capaz de otorgar esas plazas fijas. Sin embargo, a medida que pasan los años, la competencia aumenta, las plazas escasean y las oposiciones se asemejan a una batalla campal que lejos de valorar las verdaderas habilidades de una enfermera, se centran en una nota de corte y un temario. El sistema sanitario se olvida del hecho cierto que citaba Napoleon Hill - "La acción es la verdadera medida de la inteligencia".
Por otro lado, en los centros privados los números dejan de ser las notas de corte y pasan a ser los propios trabajadores. Al fin y al cabo, un hospital gestionado por una empresa privada, más allá de ser un hospital, es un negocio. En estos casos, cuando hablamos de las condiciones del trabajador reinarán los contratos temporales, las horas extraordinarias no remuneradas y por supuesto, salarios inferiores y variables. Con todo y con ello, si algo bueno se puede sacar del sector privado, serán los recursos disponibles en relación con la demanda existente, variables que permiten al profesional sanitario realizar su trabajo de forma adecuada y sin presiones añadidas por exceso de pacientes.
Pasando a la asistencia sanitaria, como ya mencionamos anteriormente la sanidad privada adelanta por la derecha a la pública. Resulta incuestionable el hecho de que los centros públicos emplean sistemas totalmente obsoletos que desembocan en listas de espera interminables, una asistencia sanitaria que deja mucho que desear y periodos de colapso. Si bien, algo que nos distingue en este país a diferencia de muchos otros, es la palabra público.
En España la sanidad es para todo aquellas personas que residan en territorio nacional, estén documentados y paguen sus impuestos a la Seguridad Social de una forma proporcional a su salario. Por un lado, el sistema es totalmente justo, puesto que estos servicios sanitarios se pagan de acuerdo a tu situación económica, y no hay precios fijos establecidos. Por otro lado, resulta incongruente pagar impuestos por un servicio sanitario que no es competente porque esta basado en un sistema obsoleto. Me gustaría recalcar que aunque la formación de los profesionales sanitarios siempre puede mejorar, el principal problema no reside ahí. Los profesionales sanitarios españoles están perfectamente capacitados para satisfacer las necesidades sanitarias de la sociedad, el verdadero problema es el sistema en que colocamos a los mismos.
Con respecto a la asistencia sanitaria en centros privados, podríamos decir que es prácticamente a la inversa. Los servicios sanitarios son excelentes, los sistemas están actualizados y el personal sanitario puede realizar su trabajo de forma adecuada. Sin embargo, la palabra público evidentemente desaparece, así como los precios proporcionales y por tanto, la igualdad de condiciones. Me resultó gracioso aquella vez que acudí a una charla donde un gestor de un hospital privado en Madrid nos estuvo hablando de que ofrecían y como trabajaban ellos. Efectivamente, los todos los sistemas que nos explicó eran los más innovadores, efectivos y transparentes del momento. Aquel hombre nunca habló de las cuotas que había que pagar por recibir esa asistencia sanitaria, solo dijo reiteradamente "el protagonista eres tú", que parecía ser el eslogan propio de la empresa. Lo gracioso es que "el protagonista eres tú", pero solo si tienes el dinero para ser el protagonista.
En conclusión, tanto la sanidad privada como la pública tienen sus ventajas e inconvenientes. En lo personal, no estoy a favor de que se lleve todo a lo público, pues en España existe un descontento general hacia la clase política en el cual me incluyo. Si tuviera proponer una solución, sería que en lo público se actualizaran tanto los sistemas de asistencia sanitaria mediante la introducción de nuevas tecnologías a los hospitales públicos, así como una metodología más efectiva de cara acceder y mantener las plazas fijas en los centros. Parece que esta primera opción resulta algo utópica, pero ¿Qué sucedería si la sanidad privada hiciera asequible a todos los ciudadanos españoles todos estos servicios innovadores y necesarios para la sociedad? Supongo que esto supondría dejar de tomarse la salud como una negocio y empezar a tenerla en cuenta como lo que verdaderamente es, un derecho.
Os dejo con esta pequeña reflexión mis lectores.
Recuerda, la nueva era ha llegado, y l@s enfermer@s no nos quedaremos atrás.
Comentarios
Publicar un comentario